Mateo me hizo una pregunta en LinkedIn sobre cómo hablar con la IA que me tiene dando vueltas desde ayer. Me preguntó cómo aprendí a comunicarme con la IA de una forma que ella entiende. Y mi respuesta fue corta, quizás demasiado.
Te cuento lo que no le dije. Y lo que todavía sigo descubriendo.

Hace unas semanas estuve en una charla. Una de las personas del grupo dijo algo que me pareció completamente certero:
«Todos los que estamos aquí estamos escribiendo el manual de instrucciones de esta herramienta.»
Se estaba refiriendo a la IA.
Y tenía razón.
No hay un manual. No hay un camino único. No hay un curso que te dé las respuestas definitivas. Hay prueba, error, y vuelta a empezar.
Hablar con la IA no es lo mismo que escribir bien
Mira.
Los investigadores de Frontiers in Education llevan tiempo estudiando cómo hablar con la IA como una habilidad específica, algo que va más allá de saber comunicarse bien en general. Lo llaman literalmente una nueva habilidad del siglo XXI. Su argumento es que saber escribir no implica saber hablarle a una IA, igual que hablar un idioma no implica ser un buen comunicador.
Eso lo entiendo perfectamente.
Yo llevo más de 30 años diseñando. Sé explicar ideas. Sé escribir briefs. Sé dar feedback a un equipo. Y aun así, cuando empecé a trabajar con IA en serio, me di cuenta de que tenía que reaprender cómo formular las cosas.
No porque la herramienta sea caprichosa.
Sino porque es un tipo de interlocutor completamente nuevo.
Lo que funciona de verdad: iterar sin parar
Lo que voy aprendiendo no viene de leer posts. Viene de hacer.
Todos los martes y los viernes estoy en directo construyendo con Cursor. Pero no es solo eso. El resto de días también: en el trabajo, después del trabajo, con proyectos personales, con pequeños experimentos que no van a ningún sitio pero me enseñan algo. Vibe coding, cursos, pruebas. Todos los días.
Y en esas sesiones, lo que aparece en pantalla es la realidad sin filtros: lo que funciona, lo que no funciona, por qué falla un prompt, cómo reformularlo, cómo recuperar el contexto cuando la IA se pierde.
Y muchas veces no sé por qué falla. Lo intento de otra forma, funciona, y sigo adelante.
Los mejores trabajando con IA tratan cada versión de un prompt como un borrador que se mejora a partir de los resultados. Pequeños ajustes en la estructura o en las instrucciones que se prueban de nuevo. Con el tiempo, ese proceso de refinamiento genera respuestas más fiables.
Eso es lo que hago. No siempre con conciencia plena de lo que estoy haciendo, pero es el proceso.
El problema es que la gente quiere el atajo. El prompt definitivo. La plantilla que lo resuelva todo.
Y eso no existe.
Lo que existe es acumular horas de práctica en tu contexto específico, con tus herramientas, en tu flujo de trabajo.
El contexto importa más que el prompt
Aquí está una de las cosas que más me ha costado entender, y que todavía sigo afinando.
No es solo cómo escribes el prompt. Es lo que hay alrededor del prompt.
En mis proyectos uso un archivo CLAUDE.md donde meto todo el contexto: las reglas, las decisiones tomadas, el stack, el tono. Ese contexto es el que hace que la IA entienda lo que necesito antes de que yo escriba nada. No siempre funciona a la primera. Pero cuando funciona, la diferencia es enorme.
Comunicarle con precisión la naturaleza del problema a la IA vale tanto como la herramienta en sí. Aprender a hablar con la IA de forma efectiva es lo que marca la diferencia entre resultados mediocres y resultados que realmente sirven. Puedes leer el estudio completo en Frontiers.
Eso es lo que intento mostrar en los directos. No la magia. El trabajo.
Cómo aprender a hablar con la IA si eres diseñador
Ponte con ello y no pares.
Eso es lo que le dije a Mateo y es lo que te digo a ti. Y lo que me digo a mí mismo cada tarde.
No hay un orden correcto. No hay un curso que lo resuelva todo. Hay un momento en el que decides sentarte y experimentar, y otro momento, semanas o meses después, en el que te das cuenta de que algo ha cambiado. No sabes exactamente cuándo ocurrió. Pero algo cambió.
Cada tarde me siento con las máquinas y construyo. Fines de semana incluidos. No por disciplina marcial. Sino porque es la única forma de saber qué funciona en mi entorno y qué no. Y porque cada sesión me enseña algo que no sabía.
Y lo que funciona hoy puede no funcionar dentro de tres meses cuando actualicen el modelo.
Los profesionales más efectivos tratan la IA como un objetivo en movimiento, no como una herramienta estática. Mantenerse al día con las actualizaciones y las nuevas prácticas es lo que te mantiene competitivo.
Eso me parece completamente honesto. Y es exactamente donde estoy yo también.
Estamos escribiendo el manual mientras lo usamos.
Aprende sobre UX/UI + IA, Figma y Product Design
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